LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN CONTINUA EN EL ÉXITO DE UNA FRANQUICIA

La formación es un pilar fundamental para cualquier franquicia que aspire a crecer de forma sólida. El éxito a largo plazo depende de un aprendizaje constante, del acompañamiento del franquiciador y de la capacidad de adaptarse a un mercado en evolución.

La formación como pilar del modelo de franquicia
En el universo de las franquicias, cada detalle cuenta. La fuerza de una marca no se construye solo con productos o imagen, sino con una experiencia uniforme y de calidad que se replica en cada punto de venta. Para lograrlo, la formación no es un añadido: es el corazón del sistema.
Cuando un emprendedor decide abrir una franquicia, no lo hace desde cero. Adquiere el know-how de una marca ya consolidada. Pero ese conocimiento debe transmitirse de forma clara, estructurada y actualizada. De ahí la importancia de que la formación sea parte central del modelo de negocio.
Desde cómo preparar un producto, hasta la manera correcta de atender a un cliente o gestionar un pedido online, todo debe estar alineado con los estándares de la marca. Esto asegura que el consumidor disfrute de la misma experiencia sin importar el local que visite.
Además, la formación permite reducir errores, aumentar la eficiencia y reforzar la confianza del franquiciado. No se trata solo de enseñar, sino de empoderar. Y ese compromiso, cuando viene respaldado por el franquiciador, se traduce en mejores resultados para todos.

Formación inicial: el punto de partida del éxito
Todo comienza con una buena base. La formación inicial es, sin duda, uno de los momentos más determinantes en la trayectoria de cualquier franquiciado. No solo sirve para aprender los procedimientos clave, sino para interiorizar la filosofía de marca y comprender en profundidad el modelo de negocio.
En esta etapa, el franquiciado se familiariza con las operaciones diarias: desde la preparación de los productos y el control de stock, hasta el uso de herramientas digitales, la gestión de proveedores y la atención al cliente. También se abordan aspectos administrativos, como el análisis de resultados o el cumplimiento normativo.
En FOODBOX, por ejemplo, los nuevos franquiciados de enseñas como Santagloria o Papizza reciben una formación práctica y personalizada antes de la apertura. Además de sesiones teóricas, pasan tiempo en locales operativos, observando y participando activamente en el funcionamiento real de un punto de venta.
Este acompañamiento, que a menudo se extiende durante los primeros meses tras la apertura, reduce la curva de aprendizaje y a anticiparse a posibles errores. El resultado: una apertura fluida, una operativa sólida y, sobre todo, una mayor seguridad para quien da sus primeros pasos como franquiciado.

Formación continua: adaptarse o quedarse atrás
Abrir una franquicia con éxito es solo el principio. El verdadero reto está en mantenerse competitivo, rentable y alineado con las necesidades del mercado. Y en ese camino, la formación continua se convierte en una herramienta imprescindible.
En el sector de la restauración, los cambios son constantes. Surgen nuevas tendencias de consumo, tecnologías más eficientes, actualizaciones legales y cambios en los hábitos del cliente. Lo que hoy funciona, mañana puede quedarse obsoleto. Por eso, las marcas que apuestan por una formación permanente son las que mejor se adaptan.
Este tipo de formación no se limita a recordar lo ya aprendido. Va mucho más allá: se trata de actualizar conocimientos, incorporar nuevas herramientas y perfeccionar procesos. Por ejemplo, es habitual que se ofrezcan cursos periódicos sobre sostenibilidad, digitalización del punto de venta, gestión del delivery o estrategias de fidelización de clientes.
En FOODBOX, las formaciones continuas permiten a los franquiciados adaptarse rápidamente a cambios como nuevas normativas sanitarias o la implementación de sistemas digitales para mejorar la experiencia del consumidor. Estas sesiones pueden ser presenciales u online, individuales o en grupo, y se adaptan a la realidad operativa de cada establecimiento.
Al final, formar de manera constante es cuidar del negocio día a día. Es asegurarse de que cada franquiciado tenga las herramientas para crecer, mejorar y tomar decisiones informadas en un entorno cada vez más exigente.

Soporte del franquiciador: más allá de la formación
La formación es fundamental, pero no actúa sola. El acompañamiento diario por parte del franquiciador marca la diferencia entre sentirse solo frente a los desafíos o contar con una red sólida que impulsa el crecimiento. El soporte continuo es el brazo extendido de esa formación inicial, y su valor es incalculable.
En una franquicia bien estructurada, el franquiciado nunca está solo. Desde el primer día cuenta con el respaldo de un equipo que lo asesora, lo guía y lo ayuda a resolver cualquier incidencia. Esto puede traducirse en visitas periódicas al local, revisiones de indicadores de rendimiento, propuestas de mejora o resolución de dudas operativas en tiempo real.
Además del apoyo directo, también existen herramientas digitales de gestión, manuales actualizados, webinars o sesiones de mentoring grupales. Todo pensado para mantener el nivel de exigencia que demanda la marca, pero también para fomentar una comunidad de aprendizaje y mejora continua.
Un buen ejemplo es el modelo de soporte de Papizza, donde los franquiciados reciben seguimiento mensual del equipo de operaciones de FOODBOX. Este equipo analiza el rendimiento del local, identifica oportunidades de mejora y ofrece soluciones personalizadas que refuerzan la rentabilidad del negocio.
Este acompañamiento constante mejora la operativa del día a día y transmite confianza, refuerza el sentido de pertenencia a la marca y ayuda a prevenir errores antes de que se conviertan en problemas. Porque el éxito de una franquicia se construye mejor cuando se trabaja en equipo.

Casos de éxito gracias a la formación
Los resultados hablan por sí mismos:
📍 Santagloria: crecimiento y rendimientos sobresalientes
Durante 2024, Santagloria abrió 34 nuevos locales, alcanzando una red de 175 establecimientos en España, Portugal y Andorra, la mayoría en régimen de franquicia. Este crecimiento coincidió con un aumento de ventas del 21 %, reflejando una gestión operativa rigurosa y homogénea entre franquiciados que han aplicado los estándares aprendidos durante las formaciones iniciales y continuas.

📍 Papizza: innovación operativa y nuevas aperturas estratégicas
Papizza también ha consolidado su expansión adaptando formatos innovadores tras la formación del franquiciado. En 2025 inauguró tres nuevos foodtrucks, ubicados en eventos clave en Madrid, Alicante y Jerez, todos operados por franquiciados que han seguido programas integrales de formación y asesoría por parte de FOODBOX. Gracias a ello, Papizza ha alcanzado ya 15 unidades, logrando posicionarse como modelo flexible y rentable dentro del grupo

Hay algo que diferencia a una franquicia que se limita a abrir locales de una que construye marca: la capacidad de aprender, mejorar y evolucionar junto a quienes la integran. En un entorno cambiante como el de la restauración, donde las tendencias, las herramientas y los hábitos del consumidor se transforman constantemente, quedarse quieto es retroceder.
La formación continua y el acompañamiento no son simplemente beneficios añadidos: son el verdadero motor del crecimiento. Son lo que permite que cada nuevo franquiciado no sólo replique un modelo, sino que lo entienda, lo adapte y lo potencie.
Porque una franquicia no es una fórmula cerrada, sino una oportunidad abierta a quienes están dispuestos a comprometerse con la excelencia. Y ese compromiso empieza por el conocimiento.
Invertir en la formación de los franquiciados es una apuesta inteligente por el futuro de la marca. Una red que aprende junta, crece junta. Y en FOODBOX, esa es la receta del éxito.

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